miércoles, 17 de febrero de 2010

Una revista post-manga

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Esto podría parecer una de esas felices consecuencias del último festival de cómic de Angulema. Pero no, no ha dado tiempo...

En los últimos años, no solo las editoriales españolas con solera y trayectoria prolongada han ejercitado su capacidad para relacionarse con sellos de otros paises. La coedición es el concepto de moda. Un editor se pone de acuerdo con otro (de otro país, se entiende) y comparten gastos de impresión e interés común en publicar a determinado autor. En algunos casos la cosa es tan facil como sustituir los textos de los bocadillos por una plancha de negro adicional, encuadernar dos, tres, cuatro portadas diferentes. Si se trata de obras en cuatricromía, la rentabilidad aumenta. El color siempre vende mas y un poco mas caro. Si en vez de 2.500 ejemplares, tiras 5.000, solo tienes que replantear la separación de colores y sustituir el negro: el coste por unidad desciende...


Hoy en día la cosa ya estaba funcionando como un reloj. De acuerdo, así pequeñas editoriales también han podido contribuir a inundar las estanterias de novelas gráficas. A nadie le importó como se las ingeniaría el aficionado para comprar todo aquello que le interesa... No se rían señores editores, ustedes saben y también los libreros, que hoy muchos títulos se van del punto de venta como vinieron: ventas cero. ¡Qué mas da si de cinco lanzamientos solo uno vende medio bien! los otros contribuyen a elevar el precio del papel y quizá consigan quitarle espacio de exposición a la competencia. A quien le importa la sostenibilidad del mercado. ¡Del planeta!

¡Cuidado! El concepto de revista con varias historias y varios autores, ¡si! eso que todo el mundo opina que caducó en los años ochenta*, puede volver a merecer la pena en un mercado en el que, cada vez, estamos mas necesitados de que alguien imponga un criterio. Pero dejemonos de analisis de mercado, y de bolas de cristal...



En palabras del editor español del proyecto:
Más de una treintena de artistas del mundo entero contribuirán inicialmente con una veintena de páginas cada uno donde contarán historias de hoy mismo desplegando toda su energía, su talento y, a veces, su ira...
¿Quién habría podido imaginar que la red permitiría trabajar juntos a un guionista en Paris, un dibujante en Pekín, un colorista en México, un editor en Ginebra y un impresor en Singapur? La ambición de Interfaces no es cambiar el mundo, sino contribuir a esos cambios aportando nuestro modesto granito de arena.
Europa se ha convertido en el segundo mercado de manga del mundo. Los estudios de cine dedican millones a adaptar mangas (Speedracer, Dragonball...). Los editores lanzan series hechas por autores franceses, americanos, chinos, japoneses... La emergencia del manga ha influido en creadores de campos muy diferentes: fotografía, pintura, moda, cine, música... Los jóvenes autores de Europa, Asia y América se encuentran, hablan y se influencian unos a otros. La ambición de Interfaces es acoger a todos los artistas que nos atraigan y dinamiten las fronteras entre las distintas formas de contar historias y compartir imágenes.
Dibbuks publica el primer número de un proyecto que cuando menos promete agitar un poco el saturadísimo mercado español. 152 páginas a color. Apenas llega a los 20 €. En este primer número encontramos autores como: Nemiri, Lemmy, Little Thunder, Jorge Monlongo, Stéphane Hervé, Tony Sandoval y Kuanth. ¿No os resultan familiares? Algunos ya son conocidos en Madrid o Barcelona. Otros provienen de lugares como Singapur, Tokyo, París, Pekín o Hong Kong. Así que moved un poco los buscadores...

* en España, se entiende. En Europa las revistas de historieta tardaron un poco más en hundirse ante la "ilógica" del mercado.
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