martes, 28 de junio de 2011

Emile Bravo en Expocómic 2011

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La edición de 2011 del Salón del Cómic de Madrid, Expocómic ya tiene fechas confirmadas. El 1, 2, 3 y 4 de Diciembre, un fin de semana invernal y prenavideño dedicado a la cultura del cómic y la historieta en el Palacio de Cristal de la Casa de Campo. La publicación de este dato viene acompañada de una importante novedad en Expocómic. Este años el cartel del evento será obra de un reconocido autor francés.
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Emile Bravo, que ya estuvo presente en el verano de 2010 en el Salón de Cómic de Coruña, coincide con la generación de autores franceses que se ha denominado Nouvelle Bande Dessinee (David B, Marjane Satrapí, Christophe Blain), aunque su trabajo ha estado enfocado principalmente al público infantil y juvenil. Un hito importante de su carrera ha sido cuando se ha encargado de un personaje fundamental en la historieta juvenil francesa, Spirou, parte de cuya juventud narraría en un volumen especial de Las aventuras de Spirou y Fantasio titulado El diario de un ingenuo (Planeta d'Agostini, 2009)
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Nacido francés de padre catalán y madre valenciana, Bravo publicó su primera obra, Fighters, bajo guión de Jacques Sorg en 1988. Diéz años después empezó a escribir sus propios guiones, formó parte del proyecto Comix 2000 y, mientras colaboraba con otros autores coetaneos como Joan Sfar, se confirmó como un talento de la literatura infantil con la obra Mi mamá está en América y ha conocido a Buffalo Bill (Ponent Mon, 2008) escrita por Jean Regnaud.
En su visita el evento coruñés, Bravo regaló a los asistentes a su charla-coloquio comentarios como el que sigue:
“cuando vengo a charlas, es para exponer mi punto de vista acerca del cómic, porque me parece que mucha gente tiene apriorismos, o una falsa definición de lo que es el cómic, incluso dentro del medio profesional. (...) Si hago cómics es por una razón muy sencilla: cuando era pequeño, mi padre me contaba muchas historias, a veces se las inventaba, y otras me leía libros o cómics. Durante el día, cuando él trabajaba, yo también quería contarle historias, y como veía que en los cómics se hacía a base de dibujos, que tenían continuidad y contaban algo, así que comencé a hacer historietas, pero claro: con un dibujo de un niño de 3 ó 4 años. Cuando él llegaba y veía mis historias, para mí lo importante no era que dijera que los dibujos eran bonitos, sino que leyera y entendiera esas historias. Me imagino que no era fácil, por tratarse de un dibujo de un niño pequeño, pero él lo entendía, lo cual era genial